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Tu cena no es solo comida, es la llave que abre el silencio

Cierra los ojos por un momento.

Piensa en esas noches en las que la mente no para, en las que el cuerpo está cansado pero el alma... inquieta. Es como si un interruptor interior se resistiera a apagarse.

Ahora, imagina que cada bocado que llevas a tu boca al final del día es un ritual de paz. Cada ingrediente que eliges es una palabra amable que le susurras a tu cuerpo: "Puedes descansar ahora. Está todo bien".

No se trata de contar calorías con angustia, sino de abrazar nutrientes con gratitud. Lo que cenamos hoy se convierte en el ambiente en el que nuestra mente y nuestro espíritu pasarán la noche. Una cena ligera, consciente y llena de amor es la mejor oración antes del sueño. Es la manera de decirle a tu ser completo: "Merezco este descanso profundo y reparador".

Tu plato es el último pensamiento del día que alimentas. ¿Por qué no hacerlo un pensamiento de paz?

Receta especial. Tlacoyos de luna con flor de calabaza y queso panela

Inspirados en la tradición ancestral, pero reconcebidos para arrullar el espíritu y prepararlo para el descanso. El tlacoyo, con su forma ovalada, evoca la suavidad de la luna llena, un símbolo de ciclos completos y sueños profundos.

Ingredientes (para 2 personas)

Para la masa: 1 taza de masa de maíz nixtamalizada, ¼ taza de frijoles bayos cocidos y ligeramente machacados, una pizca de sal.

Para el guiso: 1 taza de flores de calabaza limpias y picadas, ¼ de cebolla picada, 1 diente de ajo picado, 1 chile poblano asado y cortado en tiras, ½ taza de hongos setas fileteados (opcional), 1 cda de aceite de aguacate.

Para servir: 100g de queso panela desmenuzado, hojas de epazote fresco, aguacate en rebanadas.

Preparación

  1. Amasar la intención. En un bowl, mezcla la masa de maíz con la sal. Toma porciones, forma un disco, coloca en el centro una cucharadita de frijoles y cierra la masa dándole una forma ovalada de tlacoyo. Este acto de moldear es una meditación.
  2. Cocinar con calor suave. Cocina los tlacoyos en un comal a fuego medio durante 5-7 minutos por lado, hasta que estén cocidos y con ligeras manchas doradas.
  3. El guiso de los sueños lúcidos. En una sartén, sofríe la cebolla y el ajo. Añade los hongos (si usas) y cocina 2 minutos. Incorpora las flores de calabaza, las tiras de chile poblano y el epazote. Saltea todo por 4-5 minutos hasta que las flores estén tiernas.
  4. El ensamble del descanso. Coloca los tlacoyos calientes en cada plato. Cúbrelos con el guiso de flor de calabaza. Espolvorea el queso panela y corona con rebanadas de aguacate.

Sirve de inmediato. Come lento, saboreando cada textura. Permite que este plato te envuelva en un manto de tranquilidad.

Tabla nutricional aproximada (por ración - 2 tlacoyos)

Energía (Calorías)  450 kcal  Combustible perfecto: suficiente para la reparación nocturna, sin sobrecargar.

Proteínas  16 g  Sacian, reparan músculos y son los ladrillos para tus neurotransmisores del sueño.

Grasas saludables  18 g  Amortiguan el sistema nervioso y son clave para absorber vitaminas.

Carbohidratos complejos  60 g  Energía de liberación lenta que te mantiene en sueño profundo.

Fibra  12 g  Una digestión feliz es un sueño profundo.

Magnesio (Alto)  Relaja músculos y nervios de forma natural.

Triptófano (Presente)  Precursor de la melatonina, tu hormona natural del sueño.

Recuerda, esta no es solo una receta, es una ofrenda. El verdadero poder está en la calma con la que cocinas y la gratitud con la que saboreas. Deja que estos tlacoyos de luna sellen tu día con paz.

Que tu cena sea el susurro que calma la tormenta interior.

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